Lamento informar a mi público que olvidé lo más importante de la sumatoria de las etapas:

¡NO CREER!

Ya es box populi mi falta de fe, de facto el subtítulo de mi blog es “Periodista sin fe”, pero por iluso y tarado olvidé que el ser humano es un relacionador de convicciones, propenso a la mentira y duditativo emocionalmente.

En mi incertidumbre, creí, opté y jugué con las cartas que estaban en mi mano, las creí propias e incluso me arriesgué. Pues no, las cartas no son mías, son siempre de la banca y por mucho que creas que tienes una buena mano, termina el juego cuando el crupier te las retira o peor aún, cuando tu contendor se retira de la mesa.

Debo aprender nuevamente a no confiar, a disfrutar y vivir en soledad… por que solos llegamos y solos nos vamos al final del juego.

Adios España…

Mis cartas, sus cartas, las cartas del crupier...